Virginia Reginato Bozzo, Alcaldesa de Viña del Mar, y el Honorable Concejo Municipal, tienen el agrado de invitar a usted y acompañante a la presentación del libro Fulgor del escritor Jaime Collyer, cuya presentación estará a cargo de la académica Marcela Prado Traverso, Directora Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso.
Este evento se llevará a efecto el martes 29 de mayo a las 19.00 hrs. en el Foyer del Teatro Municipal de Viña del Mar, ubicado en la Plaza José Francisco Vergara s/n.
Fuente: Comunicado de prensa
El Libro de Valparaíso
martes, 22 de mayo de 2012
viernes, 18 de mayo de 2012
Presentación de la novela «El Cáliz, Thule y los Dioses», de Antonio Montero Abt
Café Literario Parque Balmaceda y Ediciones Puerto de Escape invitan a Ud. y acompañante a la presentación de la novela El Cáliz, Thule y los Dioses (PdE, 2012) que marca el retorno de Antonio Montero Abt al género fantástico. Dicha novela inicia la colección Ciudad de los Césares, que homenajea obras y autores destacados de la Ciencia Ficción y Fantasía en nuestro país.
En esta ocasión, el destacado autor (miembro de una generación clásica de la CF chilena) será acompañado del narrador, Diego Muñoz Valenzuela, y su editor, Marcelo Novoa.
Los esperamos el miércoles 23 de mayo a las 19:00 horas en el Salón de Actos del Café Literario Parque Balmaceda, ubicado en Avda. Providencia 410 (frente a Condell), Metro Salvador. Entrada Liberada.
Se ruega confirmar su asistencia al (56 2) 274 06 02
Fuente: Comunicado de prensa
En esta ocasión, el destacado autor (miembro de una generación clásica de la CF chilena) será acompañado del narrador, Diego Muñoz Valenzuela, y su editor, Marcelo Novoa.
Los esperamos el miércoles 23 de mayo a las 19:00 horas en el Salón de Actos del Café Literario Parque Balmaceda, ubicado en Avda. Providencia 410 (frente a Condell), Metro Salvador. Entrada Liberada.
Se ruega confirmar su asistencia al (56 2) 274 06 02
Fuente: Comunicado de prensa
viernes, 11 de mayo de 2012
Presentación del libro «Poesía del American Bar» de José Ángel Cuevas
Presentación de Poesía del American Bar, poemario del gran José ängel Cuevas. Se realizará este próximo 24 de mayo, a las 8 de la tarde en La Sebastiana, Valparaíso. El libro será presentado por Jaime Pinos y John Uberuaga. Asista que se viene buenísimo.
«Uno puede ser muy conchesumadre / poca cosa. Feo / tonto. Pero no se le puede negar que ha pasado un tremendo trozo de vida bajo el Tercer Reich Chile y que carga 220 voltios de electricidad / golpes parrilla campo de concentración colgado de pies y manos amén de desprecios desaires escarnios. Sí, es verdad que otros se fueron a pique en medio de debacles económicas hambrunas pandemias invasiones OK, pero lo que se vivió aquí en esta larga y angosta faja... No se lo Doy a Nadie».
Fuente: Facebook
«Uno puede ser muy conchesumadre / poca cosa. Feo / tonto. Pero no se le puede negar que ha pasado un tremendo trozo de vida bajo el Tercer Reich Chile y que carga 220 voltios de electricidad / golpes parrilla campo de concentración colgado de pies y manos amén de desprecios desaires escarnios. Sí, es verdad que otros se fueron a pique en medio de debacles económicas hambrunas pandemias invasiones OK, pero lo que se vivió aquí en esta larga y angosta faja... No se lo Doy a Nadie».
Fuente: Facebook
Secuencia Chobart: «El esqueleto es el secreto que justifica una existencia»
por Juan Ignacio Colil Abricot
Secuencia Chobart (Pablo Rumel. Emergencia Narrativa, 2011) son muchas historias. La historia de un asesino, la historia de una búsqueda, la historia de un artista. Cuando uno comienza a adentrase en las páginas de este policial metafísico se va hundiendo en una materia espesa. ¿Qué será un policial metafísico?
Me cuesta precisar el tiempo en que la acción transcurre, me cuesta precisar el contexto en el que se mueven los personajes, me cuesta fijar los personajes, me cuesta establecer una secuencia, un orden. Uno quisiera que la historia tuviera un principio y un final, ambos claros, nítidos, irrefutables.
Al leer “Secuencia Chobart” uno comienza a buscar a tientas esos puntos a los cuales aferrarse y que le permitan orientarse, fijarse a un suelo lo menos movedizo posible, pero eso va quedando atrás a medida que se caen los párrafos. Y ese mínimo de seguridad lectora, uno podría pensar que da lo mismo, y conformarse con que más tarde va a aparecer y entonces podremos explicarlo todo con una claridad absoluta, porque quizás cuando uno se enfrenta a la lectura irremediablemente busca algo sobre lo que sostenerse. El tiempo y el espacio siempre se nos ofrecen para poder situarnos y comenzar a explorar sobre coordenadas seguras, pero en “Secuencia Chobart”, parece que uno asiste a una época en la que conviven varios tiempos. Encabalgados unos sobre otros. A ratos parece una de esas viejas películas policiales de los años cuarenta, después de unas páginas hay pasajes como de ciencia ficción, algo así como P. H. Dick o los planetas amarillos de Bradbury, y entonces cuando uno cree que ha logrado encontrar una pista temporal hay un nuevo quiebre, un nuevo salto hacia atrás o hacia quien sabe dónde. Con el espacio físico ocurre algo similar: parece una ciudad, a ratos un pueblo, hay una playa, de vuelta a la ciudad. Un callejón en la noche. Respecto de los personajes vamos saltando de una conciencia a otra, como si nos fuéramos cambiando de piel. Lo cierto es que empezamos con una mujer, pensando como una mujer que sube por un ascensor y que luego en la soledad de su departamento nos sorprenderá con el contenido de una maleta, pero luego estaremos en la voz al final de un teléfono y luego seremos el investigador, una de las víctimas, el posible victimario.
Las descripciones son directas. No hay espacio para adornos. Una prosa directa, disquisiciones certeras, no sé si correctas, pero por lo menos directas. Aún así “Secuencia...” es una caída. Es un despertar en medio de una pesadilla, un mal sueño en medio de la fiebre. Un mal sueño como sólo los malos sueños saben serlo, esto es, que parezcan tan reales como la mañana de una noche tranquila.
Mención aparte: la neo – iconofilia. su explicación me dejó sin aliento, porque solo se puede leer conteniendo la respiración, como una forma de no tropezar y seguir renglones abajo.
Otra mención: la misma secuencia que encierra un secreto, la investigación policial, el pintor, la obra, el crimen. El crimen como obra, el asesinato como arte, mientras más escabroso es más artista el criminal, pero no es solo eso, es además delirio, la búsqueda del infinito, el desprendimiento de una máscara, la piel como una atadura, la apariencia cayendo y dejándonos a solas.
El esqueleto es el secreto que justifica una existencia, se afirma en alguna parte de la obra. La pregunta es: ¿cuál es el esqueleto de Secuencia Chobart, el esqueleto que justifica su existencia? Ahí está la pregunta antes de lanzarse de cabeza al fondo de estas páginas. El esqueleto y la piel como las caras de una misma moneda. El autor nos arrastra hacia lo que está más allá de la carne, pero a partir de esta, de estas visiones de cuerpos despellejados. Sin nada que esconder, sin nada con qué protegerse. A ratos pareciera; eso si; que la trama se come a sí misma en un esfuerzo exagerado por hundirse siempre un poco más.
Me cuesta precisar el tiempo en que la acción transcurre, me cuesta precisar el contexto en el que se mueven los personajes, me cuesta fijar los personajes, me cuesta establecer una secuencia, un orden. Uno quisiera que la historia tuviera un principio y un final, ambos claros, nítidos, irrefutables.
Al leer “Secuencia Chobart” uno comienza a buscar a tientas esos puntos a los cuales aferrarse y que le permitan orientarse, fijarse a un suelo lo menos movedizo posible, pero eso va quedando atrás a medida que se caen los párrafos. Y ese mínimo de seguridad lectora, uno podría pensar que da lo mismo, y conformarse con que más tarde va a aparecer y entonces podremos explicarlo todo con una claridad absoluta, porque quizás cuando uno se enfrenta a la lectura irremediablemente busca algo sobre lo que sostenerse. El tiempo y el espacio siempre se nos ofrecen para poder situarnos y comenzar a explorar sobre coordenadas seguras, pero en “Secuencia Chobart”, parece que uno asiste a una época en la que conviven varios tiempos. Encabalgados unos sobre otros. A ratos parece una de esas viejas películas policiales de los años cuarenta, después de unas páginas hay pasajes como de ciencia ficción, algo así como P. H. Dick o los planetas amarillos de Bradbury, y entonces cuando uno cree que ha logrado encontrar una pista temporal hay un nuevo quiebre, un nuevo salto hacia atrás o hacia quien sabe dónde. Con el espacio físico ocurre algo similar: parece una ciudad, a ratos un pueblo, hay una playa, de vuelta a la ciudad. Un callejón en la noche. Respecto de los personajes vamos saltando de una conciencia a otra, como si nos fuéramos cambiando de piel. Lo cierto es que empezamos con una mujer, pensando como una mujer que sube por un ascensor y que luego en la soledad de su departamento nos sorprenderá con el contenido de una maleta, pero luego estaremos en la voz al final de un teléfono y luego seremos el investigador, una de las víctimas, el posible victimario.
Las descripciones son directas. No hay espacio para adornos. Una prosa directa, disquisiciones certeras, no sé si correctas, pero por lo menos directas. Aún así “Secuencia...” es una caída. Es un despertar en medio de una pesadilla, un mal sueño en medio de la fiebre. Un mal sueño como sólo los malos sueños saben serlo, esto es, que parezcan tan reales como la mañana de una noche tranquila.
Mención aparte: la neo – iconofilia. su explicación me dejó sin aliento, porque solo se puede leer conteniendo la respiración, como una forma de no tropezar y seguir renglones abajo.
Otra mención: la misma secuencia que encierra un secreto, la investigación policial, el pintor, la obra, el crimen. El crimen como obra, el asesinato como arte, mientras más escabroso es más artista el criminal, pero no es solo eso, es además delirio, la búsqueda del infinito, el desprendimiento de una máscara, la piel como una atadura, la apariencia cayendo y dejándonos a solas.
El esqueleto es el secreto que justifica una existencia, se afirma en alguna parte de la obra. La pregunta es: ¿cuál es el esqueleto de Secuencia Chobart, el esqueleto que justifica su existencia? Ahí está la pregunta antes de lanzarse de cabeza al fondo de estas páginas. El esqueleto y la piel como las caras de una misma moneda. El autor nos arrastra hacia lo que está más allá de la carne, pero a partir de esta, de estas visiones de cuerpos despellejados. Sin nada que esconder, sin nada con qué protegerse. A ratos pareciera; eso si; que la trama se come a sí misma en un esfuerzo exagerado por hundirse siempre un poco más.
Por último algunas palabras rescatadas desde la misma Secuencia “Ahora los artistas no son más que remedos de una burocracia estatal que los cobija. Pero Chobart puede que sea otra cosa, algo que no nos dimos cuenta. La prueba impalpable de que en un tiempo más las nuevas obras restablezcan el desafío no a la autoridad sino a lo establecido, a lo que entendemos por cierto, por real”.
Presentación del libro «Historias de rock» de Marcos López Avallay, por Patricio Serey
En el año 2003, Marco López Aballay, esbozó el inicio de lo que será su itinerario creativo en su libro Diálogo nocturno, primer y único libro de poesía del autor. Hoy podemos referirnos a este como el sustrato donde Marco inoculó el germen de su poética personal, que hoy se manifiesta más madura con este libro que hoy presentamos, Historias de rock, de ediciones Inubicalistas 2012.
En ese primer libro (Diálogo nocturno) López escribe desde el soporte de la tradición lárica de la poesía Chilena. Este aspecto finalmente cruzará, de uno u otra manera, casi todos sus textos editados hasta el día de hoy (Diálogo nocturno, 2003; Cuentos grabados, 2005; e Historias de rock, 2012) donde rescato los matices que dan cuenta de la paradoja de lo rural globalizado, el cambio conductual de las nuevas generaciones de pequeñas localidades, básicamente frente al acceso a la información y la cultura de masas.
Ahora es relevante aclarar que el hablante de estos textos no es solo un nostálgico sufridor frente a la pérdida, ni un narciso llorando por la contaminación de su espejo de agua, sino que también es “sociólogo” que recaba información para rumiarla y entregarla hecha símbolo, aportando con esto a la comprensión de ese espacio mental y espacial en el que le ha tocado vivir, y que lo convierte a su vez en bisagra que se bate entre dos realidades yuxtapuestas.
Si bien es “esta paradoja” la esencia principal (no la única) que explorará Marco a lo largo de sus creaciones, es cuando se vuelca a la narrativa, con el libro de relatos Cuentos grabados, antología imaginaria, publicado en el año 2005 por ediciones Altazor (con grabados de la artista visual Pamela Román) en que el autor logra dar con la “horma” que pareciera acomodar más a su inquieta imaginación. Ahí reúne una serie de relatos de “tono fantástico”, con el cual se conecta especialmente con sus principales referentes literarios. Ahí están Juan Emar, García Márquez, y principalmente Borges, al que homenajea con su particular Bestiario, llamado “Animales”.
En el mismo libro también crea, recrea y mezcla, entre otras, la mitología popular e indígena americana, el animismo, la ufología, con historias alucinadas que cruzan geografías, idiomas y géneros que van desde lo fantástico, lo surrealista, lo real maravilloso, incluyendo la ciencia ficción, pasando además por el ensayo antropológico con fuentes apócrifas, como lo señala su prologuista, Eric Hurtado. Todo lo anterior, me detengo a decirlo, narrado con el particular humor del autor, que puede ir desde el más blanco e ingenuo, a uno de tono más negro e incluso cruel; mezcla que si bien pareciera “quitarle solemnidad estilística a los textos”, citando nuevamente a Hurtado, terminan produciendo esa sensación inquietante que recuerda lejanamente los relatos de Kafka.
Es también aquí donde el autor redibuja su geografía, llámese “Piedra Grande”, “Tierras Altas”, que pueden ser San Felipe, Putaendo, Rinconada de Silva, y también prefigura su particular inquietud por instalar la música, y especialmente el Rock, como un personaje más en sus relatos (Léase especialmente en el cuento “Sabianz, la maldición electrónica”)
Me dispensarán este rodeo, pero es justo y necesario a la hora de abarcar el Libro que hoy nos reúne, ya que Marco, en Historias de rock, trabaja todos los materiales antes detallados, pero logrando esta vez un producto final elaborado con la destreza que solo permiten un oficio que se va calibrando con el incesante tecleo, los años, y múltiples lecturas.
A excepción del cuento titulado “Reencuentro”, que abre el conjunto de relatos de la primera parte, casi la totalidad de los textos podrían ser encasillados en el género “Fantástico”, o algún otro género vecino.
Para hablar del género fantástico solo haré una referencia “obligatoria” para cualquier prólogo o comentario de un libro de estas características. Según el teórico literario, Tzvetan Todorv, “Lo fantástico se podría definir como lo que ocupa el tiempo de la incertidumbre” entre lo real y lo sobrenatural, es “esa vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales”, o racionales, “frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural”. Es por eso que un cuento fantástico casi nuca termina con una explicación racional de lo excepcional sucedido, ni con la aceptación del hecho sin cuestionamiento. “De ser así se estaría en presencia de géneros vecinos, como el de lo extraño, o lo maravilloso”.
El sugerente título puede llevar a pensar que los lugares comunes del desenfrenado mundo del rockanroll son su principal protagonista (sexo, droga y rockanroll), pero si bien es un personaje importante, en el hilo narrativo de los 14 relatos aquí presentados, funciona más como banda sonora que respalda las historias escritas. Estas, la mayoría con un tramado narrativo de flujo inconsciente, se van abriendo paso para ir definiendo los avatares de sus protagonistas, donde se destacan los “alter ego” de López; un tímido muchacho de provincia, o un sencillo trabajador asalariado, que encuentra tanto en la literatura como en el rockanroll su pastilla roja para escapar de la matrix, la búsqueda de sentido en la amistad entrañable de la infancia, eclipsadas por el tiempo y los derroteros personales, o una conexión con esa rebeldía poco común en el bucolismo de las rinconadas, especialmente en los siniestros años 80.
De esto hablan el relato “Reencuentro”, donde el exitismo dispar de dos amigos, fanáticos de la música, convierte a uno en exitoso ingeniero en sonido y a otro en un pastelero aficionado a los conciertos de rock y la literatura; dos mundos que se bifurcan y nunca más se vuelven a encontrar a pesar de los esfuerzos. Así el tema de la amistad se repite en otros relatos como “Apocalipsis” que discurre entre dos partners que buscan respuestas para evitar un fatal destino tras adquirir una entrada maldita para un concierto de rock satánico; o en el cuento “Amigos”, donde un padre de familia, ex fanático del metal, recuerda la fantasmal desaparición de su amigo de juventud, con el cual disputó el amor de actual esposa.
Así suman y siguen elementos con los que juega el autor a lo largo de sus relatos, como los tomados de sus posibles lecturas más contemporáneas, Donoso, Bolaño, Vila Mattas, Piglia, donde destacan las estructuras de la narración coral, el relato negro (policial) o la ciencia ficción. Lo anterior sucede en cuentos como Dolores; (donde se trata de dilucidar la muerte de la hija de un estrella de rock octogenaria); “Avenida 23” (cuento kafkiano donde no sabemos si los narradores son ratas que piensan que son humanos, o humanos que piensan que son ratas); “Triller2” (cuento apocalíptico donde, en medio de un diluvio, encapuchados son como el Gran Hermano que observan todo a través de monitores, mientras son secuestrados los dobles de Michel Jackson de todo el mundo); “Breve Historia del Rock”, (cuento de ciencia ficción y fantasía que relata las andanzas de un virus causante de la rebeldía, haciendo hincapié en la relatividad del tiempo).
Aquí el autor, como buen escritor de su tiempo, se resiste a seguir las reglas o lineamientos que dictan que “tal compás” o “cual actitud” pertenecen a un estilo determinado de música, y que tal o cual tropo literario pertenece o no a un específico género literario; López se convierte más bien en un juguetón manipulador de elementos culturales, un DJ ecléctico mezclando sus pistas movidas casi por instinto. Un ejemplo de lo anterior lo vemos en el cuento “Travesía”, donde un lector de micro, entre la vigilia y el sueño, confunde a temporeros con personajes de Guy de Maupassant, o con el improbable Salinger de Bartlevy y Cia., de Villa-Matas, entre otros personajes imaginarios, que al son de un pegajoso coro en inglés, convierten un típico viaje de regreso a casa en una travesía delirante.
Marco López es aquí un perfecto diletante que pone todas sus filias y fobias a disposición de la creación, saliendo airoso con un resultado final que funciona como una perfecta caja de Pandora musical.
Mención aparte tienen las ilustraciones hechas por el joven dibujante Sebastián Moncada, de tan solo 15 años, que no solo logran traducir y graficar el espíritu de cada cuento, sino que alcanzan tal independencia expresiva y estética que traspasan el solo objetivo ilustrativo de la historias que aquí se relatan, y que dejan claro el gran talento de este promisorio artista, que ya, a su corta edad, tiene a su haber un libro de Comic titulado “Remi el Paletero”, publicado por esta misma casa editorial.
En ese primer libro (Diálogo nocturno) López escribe desde el soporte de la tradición lárica de la poesía Chilena. Este aspecto finalmente cruzará, de uno u otra manera, casi todos sus textos editados hasta el día de hoy (Diálogo nocturno, 2003; Cuentos grabados, 2005; e Historias de rock, 2012) donde rescato los matices que dan cuenta de la paradoja de lo rural globalizado, el cambio conductual de las nuevas generaciones de pequeñas localidades, básicamente frente al acceso a la información y la cultura de masas.
Ahora es relevante aclarar que el hablante de estos textos no es solo un nostálgico sufridor frente a la pérdida, ni un narciso llorando por la contaminación de su espejo de agua, sino que también es “sociólogo” que recaba información para rumiarla y entregarla hecha símbolo, aportando con esto a la comprensión de ese espacio mental y espacial en el que le ha tocado vivir, y que lo convierte a su vez en bisagra que se bate entre dos realidades yuxtapuestas.
Si bien es “esta paradoja” la esencia principal (no la única) que explorará Marco a lo largo de sus creaciones, es cuando se vuelca a la narrativa, con el libro de relatos Cuentos grabados, antología imaginaria, publicado en el año 2005 por ediciones Altazor (con grabados de la artista visual Pamela Román) en que el autor logra dar con la “horma” que pareciera acomodar más a su inquieta imaginación. Ahí reúne una serie de relatos de “tono fantástico”, con el cual se conecta especialmente con sus principales referentes literarios. Ahí están Juan Emar, García Márquez, y principalmente Borges, al que homenajea con su particular Bestiario, llamado “Animales”.
En el mismo libro también crea, recrea y mezcla, entre otras, la mitología popular e indígena americana, el animismo, la ufología, con historias alucinadas que cruzan geografías, idiomas y géneros que van desde lo fantástico, lo surrealista, lo real maravilloso, incluyendo la ciencia ficción, pasando además por el ensayo antropológico con fuentes apócrifas, como lo señala su prologuista, Eric Hurtado. Todo lo anterior, me detengo a decirlo, narrado con el particular humor del autor, que puede ir desde el más blanco e ingenuo, a uno de tono más negro e incluso cruel; mezcla que si bien pareciera “quitarle solemnidad estilística a los textos”, citando nuevamente a Hurtado, terminan produciendo esa sensación inquietante que recuerda lejanamente los relatos de Kafka.
Es también aquí donde el autor redibuja su geografía, llámese “Piedra Grande”, “Tierras Altas”, que pueden ser San Felipe, Putaendo, Rinconada de Silva, y también prefigura su particular inquietud por instalar la música, y especialmente el Rock, como un personaje más en sus relatos (Léase especialmente en el cuento “Sabianz, la maldición electrónica”)
Me dispensarán este rodeo, pero es justo y necesario a la hora de abarcar el Libro que hoy nos reúne, ya que Marco, en Historias de rock, trabaja todos los materiales antes detallados, pero logrando esta vez un producto final elaborado con la destreza que solo permiten un oficio que se va calibrando con el incesante tecleo, los años, y múltiples lecturas.
A excepción del cuento titulado “Reencuentro”, que abre el conjunto de relatos de la primera parte, casi la totalidad de los textos podrían ser encasillados en el género “Fantástico”, o algún otro género vecino.
Para hablar del género fantástico solo haré una referencia “obligatoria” para cualquier prólogo o comentario de un libro de estas características. Según el teórico literario, Tzvetan Todorv, “Lo fantástico se podría definir como lo que ocupa el tiempo de la incertidumbre” entre lo real y lo sobrenatural, es “esa vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales”, o racionales, “frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural”. Es por eso que un cuento fantástico casi nuca termina con una explicación racional de lo excepcional sucedido, ni con la aceptación del hecho sin cuestionamiento. “De ser así se estaría en presencia de géneros vecinos, como el de lo extraño, o lo maravilloso”.
El sugerente título puede llevar a pensar que los lugares comunes del desenfrenado mundo del rockanroll son su principal protagonista (sexo, droga y rockanroll), pero si bien es un personaje importante, en el hilo narrativo de los 14 relatos aquí presentados, funciona más como banda sonora que respalda las historias escritas. Estas, la mayoría con un tramado narrativo de flujo inconsciente, se van abriendo paso para ir definiendo los avatares de sus protagonistas, donde se destacan los “alter ego” de López; un tímido muchacho de provincia, o un sencillo trabajador asalariado, que encuentra tanto en la literatura como en el rockanroll su pastilla roja para escapar de la matrix, la búsqueda de sentido en la amistad entrañable de la infancia, eclipsadas por el tiempo y los derroteros personales, o una conexión con esa rebeldía poco común en el bucolismo de las rinconadas, especialmente en los siniestros años 80.
De esto hablan el relato “Reencuentro”, donde el exitismo dispar de dos amigos, fanáticos de la música, convierte a uno en exitoso ingeniero en sonido y a otro en un pastelero aficionado a los conciertos de rock y la literatura; dos mundos que se bifurcan y nunca más se vuelven a encontrar a pesar de los esfuerzos. Así el tema de la amistad se repite en otros relatos como “Apocalipsis” que discurre entre dos partners que buscan respuestas para evitar un fatal destino tras adquirir una entrada maldita para un concierto de rock satánico; o en el cuento “Amigos”, donde un padre de familia, ex fanático del metal, recuerda la fantasmal desaparición de su amigo de juventud, con el cual disputó el amor de actual esposa.
Así suman y siguen elementos con los que juega el autor a lo largo de sus relatos, como los tomados de sus posibles lecturas más contemporáneas, Donoso, Bolaño, Vila Mattas, Piglia, donde destacan las estructuras de la narración coral, el relato negro (policial) o la ciencia ficción. Lo anterior sucede en cuentos como Dolores; (donde se trata de dilucidar la muerte de la hija de un estrella de rock octogenaria); “Avenida 23” (cuento kafkiano donde no sabemos si los narradores son ratas que piensan que son humanos, o humanos que piensan que son ratas); “Triller2” (cuento apocalíptico donde, en medio de un diluvio, encapuchados son como el Gran Hermano que observan todo a través de monitores, mientras son secuestrados los dobles de Michel Jackson de todo el mundo); “Breve Historia del Rock”, (cuento de ciencia ficción y fantasía que relata las andanzas de un virus causante de la rebeldía, haciendo hincapié en la relatividad del tiempo).
Aquí el autor, como buen escritor de su tiempo, se resiste a seguir las reglas o lineamientos que dictan que “tal compás” o “cual actitud” pertenecen a un estilo determinado de música, y que tal o cual tropo literario pertenece o no a un específico género literario; López se convierte más bien en un juguetón manipulador de elementos culturales, un DJ ecléctico mezclando sus pistas movidas casi por instinto. Un ejemplo de lo anterior lo vemos en el cuento “Travesía”, donde un lector de micro, entre la vigilia y el sueño, confunde a temporeros con personajes de Guy de Maupassant, o con el improbable Salinger de Bartlevy y Cia., de Villa-Matas, entre otros personajes imaginarios, que al son de un pegajoso coro en inglés, convierten un típico viaje de regreso a casa en una travesía delirante.
Marco López es aquí un perfecto diletante que pone todas sus filias y fobias a disposición de la creación, saliendo airoso con un resultado final que funciona como una perfecta caja de Pandora musical.
Mención aparte tienen las ilustraciones hechas por el joven dibujante Sebastián Moncada, de tan solo 15 años, que no solo logran traducir y graficar el espíritu de cada cuento, sino que alcanzan tal independencia expresiva y estética que traspasan el solo objetivo ilustrativo de la historias que aquí se relatan, y que dejan claro el gran talento de este promisorio artista, que ya, a su corta edad, tiene a su haber un libro de Comic titulado “Remi el Paletero”, publicado por esta misma casa editorial.
Con este singular libro, López Aballay, fue reconocido con la Beca de Creación Literaria para escritores profesionales del Consejo de la Cultura y las Artes el año 2011.
Fuente: www.letras.s5.com
Cierre de librería Ivens: porteños movidos hacen primera velatón
Un centenar de personas se reunió el atardecer de este viernes frente a la librería Ivens, de Valparaíso. Los que no eran activistas por el patrimonio, eran curiosos que se enteraron, gracias a una notoria hilera de velas instaladas en la Plaza Aníbal Pinto, de que el cierre del emblemático local parece inminente.
Jimena Andaur, trabajadora de la librería, supo el jueves que un grupo de personas interesadas por preservar el patrimonio de Valparaíso, estaba convocando a través de Facebook a la actividad.
«Está todo súper tranquilo. La gente está recién llegando, están sentados, relajados, conversando, tocando guitarra», comentaba Jimena cuando recién comenzaba a funcionar la convocatoria.
Jimena cuenta que el cierre del local puede ser en agosto o en diciembre de este año. Por lo mismo, los organizadores de la velatón decidieron comenzar a manifestarse apenas se supo la noticia.
Uno de ellos es Johan Ahumada, dirigente de la junta de vecinos «El Vergel» de Cerro la Cruz, quien se ha transformado en un activo promotor de la defensa del patrimonio porteño.
La librería Ivens fue fundada hace 120 años en Santiago y hace 60 en Valpo. Víctor Hugo Bustamante es propietario hace 20 años, pero el inmueble que acoge el local fue comprado por una inmobiliaria, que le subió el arriendo de 650 mil a 2.300.000 pesos.
Esta es la primera de varias actividades que se tienen planeadas para solidarizar con Bustamante, quien compartió con los asistentes y agradeció el gesto de apoyo.
Fuente: Felipe Castro / La Nación
Jimena Andaur, trabajadora de la librería, supo el jueves que un grupo de personas interesadas por preservar el patrimonio de Valparaíso, estaba convocando a través de Facebook a la actividad.
«Está todo súper tranquilo. La gente está recién llegando, están sentados, relajados, conversando, tocando guitarra», comentaba Jimena cuando recién comenzaba a funcionar la convocatoria.
Jimena cuenta que el cierre del local puede ser en agosto o en diciembre de este año. Por lo mismo, los organizadores de la velatón decidieron comenzar a manifestarse apenas se supo la noticia.
Uno de ellos es Johan Ahumada, dirigente de la junta de vecinos «El Vergel» de Cerro la Cruz, quien se ha transformado en un activo promotor de la defensa del patrimonio porteño.
La librería Ivens fue fundada hace 120 años en Santiago y hace 60 en Valpo. Víctor Hugo Bustamante es propietario hace 20 años, pero el inmueble que acoge el local fue comprado por una inmobiliaria, que le subió el arriendo de 650 mil a 2.300.000 pesos.
Esta es la primera de varias actividades que se tienen planeadas para solidarizar con Bustamante, quien compartió con los asistentes y agradeció el gesto de apoyo.
Fuente: Felipe Castro / La Nación
jueves, 10 de mayo de 2012
Convocan a manifestación a favor de librería Ivens en Valparaíso
Hoy a partir de las 18 horas, se ha convocado a través de las redes sociales a una manifestación de apoyo ante el inminente cierre de la librería Ivens.
La convocatoria en facebook señala que «Desde un tiempo a esta parte hemos visto en Valparaíso como lentamente se convierte en una ciudad fantasma sin identidad, por un lado nos quieren construir un Mall en el puerto, por otro nos cierran los ascensores, persecución al arte callejero, más pacos que arte y así seguimos sumando.
Ahora resulta que la Librería Ivens Ubicada en pleno corazón del Puerto en Aníbal Pinto el nuevo dueño del edificio hoy le pide a la librería un arriendo de $ 2.500.000 de pesos para continuar allí, sino en su lugar llegará una tienda de celulares. ese es el aporte al patrimonio de Valparaíso? esa es la ciudad que necesitamos? menos cultura y mas mercado? Es horar de decir NO! Apoyemos y difundamos!».
El evento en facebook http://www.facebook.com/events/391214370923841/
Fuente: www.elmartutino.cl
La convocatoria en facebook señala que «Desde un tiempo a esta parte hemos visto en Valparaíso como lentamente se convierte en una ciudad fantasma sin identidad, por un lado nos quieren construir un Mall en el puerto, por otro nos cierran los ascensores, persecución al arte callejero, más pacos que arte y así seguimos sumando.
Ahora resulta que la Librería Ivens Ubicada en pleno corazón del Puerto en Aníbal Pinto el nuevo dueño del edificio hoy le pide a la librería un arriendo de $ 2.500.000 de pesos para continuar allí, sino en su lugar llegará una tienda de celulares. ese es el aporte al patrimonio de Valparaíso? esa es la ciudad que necesitamos? menos cultura y mas mercado? Es horar de decir NO! Apoyemos y difundamos!».
El evento en facebook http://www.facebook.com/events/391214370923841/
Fuente: www.elmartutino.cl
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